{"id":46,"date":"2024-02-02T00:07:05","date_gmt":"2024-02-02T00:07:05","guid":{"rendered":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/?page_id=46"},"modified":"2024-03-29T21:26:51","modified_gmt":"2024-03-29T21:26:51","slug":"peon-bohemio","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/peon-bohemio\/","title":{"rendered":"Pe\u00f3n Bohemio"},"content":{"rendered":"\n\n\n\n\n\n\n\n<span style=\"font-size:large;\"><p style=\"text-align: justify;\">El origen del Pe\u00f3n Bohemio se remonta a la cuarentena del 2020, fue durante aquel sinuoso y complicado periodo de la humanidad, que mi cabeza relacion\u00f3 por primera vez a un pe\u00f3n de ajedrez, con el concepto de una vida bohemia. La asimilaci\u00f3n comenz\u00f3 siendo un pensamiento m\u00e1s, otro barrilete volando por mi mente tratando de encontrar en el cielo, la manera de entender y asimilar lo que estaba sucediendo. Era un contexto dist\u00f3pico, resultaba muy dif\u00edcil sobrellevarlo siendo v\u00edctima de la constante incertidumbre y la paranoia general. La pandemia desafi\u00f3 inmediatamente el temple de las personas, quebr\u00f3 a miles apenas lleg\u00f3, y a quienes se predispusieron a resistir, les acech\u00f3 constantemente con el miedo, la confusi\u00f3n y la angustia, haciendo que sus mentes se vean inevitablemente desgastadas con el silencioso paso del tiempo, que parec\u00eda ser tan fugaz, como interminable. Muchas personas, como as\u00ed instituciones, empresas, y hasta naciones enteras, sufrieron un escalofriante&nbsp;<em>jaque mate<\/em>&nbsp;por parte del Covid-19 y su oscuro universo arrastrado. Sin econom\u00eda ni libertad, el juego por sobrevivir se hizo muy dif\u00edcil. Sobre todo lo fue para m\u00ed, pues me encontraba viviendo solo y muy lejos de mi casa en Argentina, ya que no hac\u00eda muchos meses atr\u00e1s, lo hab\u00eda apostado todo para poder irme a vivir a Italia. Con mucho esfuerzo y sacrificio, hab\u00eda logrado establecerme en Venecia, trabajando como&nbsp;<em>bar manager<\/em>&nbsp;en un lujoso hotel del centro de la ciudad. Pero no hab\u00eda siquiera podido disfrutar lo suficiente de aquella maravillosa experiencia, que la cuarentena me la arrebat\u00f3, para luego distorsionarme las reglas de juego y sumergirme en una nueva y tenebrosa realidad.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Al inicio sinceramente me mantuve sereno y estable, pues dentro de todo, estaba embriagado por el romanticismo de ver una de las ciudades m\u00e1s bellas del mundo completamente vac\u00eda y quieta. Me sent\u00eda incluso hasta afortunado, haber visto los canales de Venecia y sus puentes detenidos en el tiempo, fue algo maravilloso. Con mis ahorros pude mantenerme algunos meses en mi habitaci\u00f3n, viviendo a base de lentejas y fideos, pero sin nuevos ingresos ni tampoco la ayuda de nadie, no dur\u00e9 mucho atrincherado de aquella manera. Cuando el tiempo susurr\u00f3 fr\u00edamente a mis o\u00eddos sus intenciones de&nbsp;<em>jaque mate<\/em>, todo dej\u00f3 de ser divertido y po\u00e9tico. Al quedarme completamente sin dinero, perd\u00ed la posibilidad de seguir pagando el alquiler de mi habitaci\u00f3n, y por lo tanto, de repente me encontr\u00e9 sin techo y desorientado, en un mundo con fronteras cerradas y que prohib\u00eda moverse libremente, no ten\u00eda a d\u00f3nde ni c\u00f3mo ir. Estaba perdido, como as\u00ed millones de personas m\u00e1s. Me generaba mucho dolor y una gran frustraci\u00f3n todo aquello, no solo porque se me hab\u00eda arrebatado injustamente algo que me hab\u00eda costado&nbsp; mucho esfuerzo construir, sino por la impotencia de encontrarme en un contexto en el cual la vida no era normal, todo funcionaba al rev\u00e9s. La humanidad entera hab\u00eda sido sometida y limitada a la rid\u00edcula improvisaci\u00f3n de los diferentes gobiernos, haciendo que el d\u00eda a d\u00eda de cada ser humano, sea un naufragio en aguas turbias y peligrosas, con el acoso constante de la peste y tantas otras amenazas desconocidas. El tiempo de la cuarentena que en un principio aparentaba ser solo unos meses, abarc\u00f3 finalmente a\u00f1os enteros arriba de la mesa. La pandemia comenz\u00f3 a principios del 2020 y dur\u00f3 hasta finales del 2022. Se superpusieron las estaciones al comp\u00e1s de los problemas y las restricciones, haciendo que sobrevivir, fuese toda una odisea.&nbsp;<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Si bien yo ten\u00eda en todo momento la opci\u00f3n de volver a mi hogar en Buenos Aires, donde encontrar\u00eda a mi calurosa familia para protegerme, teniendo m\u00ednimamente resuelto d\u00f3nde dormir y qu\u00e9 comer, prefer\u00ed anteponerme ante las adversidades y sufrir las consecuencias de afrontar solo aquel apocalipsis en un terreno lejano y hostil. Eso implic\u00f3 que me convirtiese en un forastero roto y errante, que solo so\u00f1aba con el pan de cada d\u00eda y viv\u00eda con la esperanza en constante desaf\u00edo y desgaste. Fue un periodo largo y dif\u00edcil, la improvisaci\u00f3n me fue llevando por diferentes ciudades, y as\u00ed fui encontrando nuevas oportunidades y m\u00e9todos para mi supervivencia. Hubo hambre, fr\u00edo y desconsuelo, dolores en el cuerpo y en el alma, pero sin embargo, puedo jurar que nunca se me cruz\u00f3 por la cabeza rendirme y volver a mi casa; la realidad era una pesadilla, pero al menos no encontraba en ella la muerte de mis sue\u00f1os. Hab\u00eda llegado hasta aquella parte del mundo para encontrar, o construir&nbsp;<em>algo<\/em>, no sab\u00eda qu\u00e9, pero mi instinto s\u00ed, y por eso a la hora de anteponerme a las adversidades, lo hice sabiendo que era parte del camino que se proyectaba hacia delante. Era dif\u00edcil e hiriente, pero era la direcci\u00f3n correcta, si me hubiese rendido volviendo a casa, hoy no existir\u00eda el Pe\u00f3n Bohemio, pues su Rey, en aquella partida, se habr\u00eda arrodillado para rendirse aun teniendo un m\u00ednimo de esperanza. La imagen en mi cabeza de mi propia mano tirando el rey al piso, me daba miedo. No quer\u00eda condenarme a seguir viviendo con la eterna duda de&nbsp;<em>qu\u00e9 hubiera pasado si lo hubiera intentado.<br><br><\/em><\/p><p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;Aquella lejana idea en la que relacion\u00e9 a un pe\u00f3n de ajedrez con una vida bohemia, se convirti\u00f3 con el tiempo en una profunda y sensibilizadora fantas\u00eda. Metaforizando y asimilando el contexto como si fuera una partida de ajedrez, de repente comenc\u00e9 a imaginar y narrar en mi cabeza una historia que fue como un&nbsp;<em>big bang,&nbsp;<\/em>pues dio origen a un universo de&nbsp;<em>\u201cajedrez m\u00e1gico\u201d.<\/em>&nbsp;El Pe\u00f3n Bohemio es un arquetipo con el cual inici\u00e9 un proceso de&nbsp;<em>quijotizaci\u00f3n<\/em>&nbsp;de mi vida, es decir, distorsionar aspectos y cuestiones de la realidad para volcarlos en un mundo de componentes fantasiosos. Eso me permiti\u00f3 encontrar una especie de terapia personal, pues al tratar de ver y entender todo como una partida de ajedrez, llev\u00e9 la crisis a un campo conocido, donde no solo me siento seguro, anal\u00edtico y contemplativo, sino tambi\u00e9n desafiado y con ganas de vencer. Fue entonces que inici\u00e9 a desglosar un sinf\u00edn de interpretaciones, relaciones y conceptos entre la vida y el ajedrez, que realmente me ayudaron much\u00edsimo a mantener mis emociones equilibradas y a mi mente enfocada. Sobre todo me sirvi\u00f3 para evitar el rol de v\u00edctima, ya que lejos de detenerse a llorar por lo perdido, en el ajedrez solo importan los recursos que a\u00fan est\u00e1n disponibles para los pr\u00f3ximos movimientos. En ese sentido, sent\u00eda que a mi Rey solo le quedaba un solo pe\u00f3n en juego para defenderlo, mientras que del otro lado, amenazaba con un&nbsp;<em>jaque mate<\/em>&nbsp;inminente un ej\u00e9rcito entero, el mismo que con cierta omnipotencia y crueldad, hab\u00eda cambiado por completo el modo de pensar y accionar dentro del tablero.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Ese \u00fanico pe\u00f3n, representaba la \u00faltima esperanza, pues solo en \u00e9l resid\u00eda la posibilidad de un milagro. Cuando de repente toda mi mente comenz\u00f3 a redundar en esa idea, lo \u00fanico en lo que pod\u00eda pensar y ocupaba toda mi cabeza, era en ese pe\u00f3n. Instintivamente tambi\u00e9n mi alma fue la que se involucr\u00f3, ya que tan solo imaginar al pe\u00f3n, hac\u00eda latir fuerte a mi coraz\u00f3n. Me resultaba claro y evidente de que hab\u00eda encontrado la brecha justa para dar vuelta la situaci\u00f3n y poner las estad\u00edsticas a mi favor.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Hasta ese momento, mi estrategia hab\u00eda sido la de resistir, atrincher\u00e1ndome en diferentes partes del mundo y esperando pasivamente a que todo volviese a la normalidad, considerando que solo as\u00ed recuperar\u00eda los recursos que me hab\u00edan sido quitados para intentar resurgir de las cenizas. Pero cuando el ajedrez se convirti\u00f3 en terapia, mi actitud cambi\u00f3 por completo, pues me di cuenta de que el tiempo ya se estaba agotando y todo era cuesti\u00f3n de mover la \u00faltima pieza en juego: el pe\u00f3n, quien hasta entonces era contemplado como un simple vestigio de lo que una vez, fue una colosal defensa, destinado a resistir junto a su rey el torturante e infinito asedio de aquella putrefacta y oscura corona que hab\u00eda destruido todo en el tablero. Fue como si de repente, aquel devastado y condenado Rey le susurrase al o\u00eddo al pe\u00f3n que deb\u00eda arrojar el escudo al suelo y desenvainar su espada, pues le hab\u00eda llegado la hora de avanzar al grito de \u201cvictoria y libertad\u201d. Todo depend\u00eda de \u00e9l.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">El pe\u00f3n suele ser subestimado, y esa es quiz\u00e1s su mayor ventaja. Mientras algunos lo consideran una pieza d\u00e9bil o de poco valor, hay quienes son devotos de su potencial y admiran los incre\u00edbles valores que condecoran su identidad. Desde el nunca dar un paso hacia atr\u00e1s, hasta el de avanzar como \u00fanica condici\u00f3n, el pe\u00f3n es quien extiende y defiende los horizontes de la lucha y la esperanza. Lo peque\u00f1o que luce por fuera, camufla el infinito que hay en su interior, ya que dentro de su esp\u00edritu, el pe\u00f3n alberga una radiante fuerza capaz de gestar un milagro, pues el poder de la metamorfosis, lo puede transformar en el momento culmine de la partida, en reina, alfil, torre o caballo. Es por eso, que m\u00e1s que peque\u00f1os guerreros, considero a los peones grandes magos, soldados de la alquimia y profetas de la fe. Mientras haya peones en el tablero, habr\u00e1 esperanza.&nbsp;<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Fue entonces, que en medio de mi solitaria odisea por el mundo en pandemia, pude curar la depresi\u00f3n que arrastraba \u201cpor haberme quedado con tan solo un pe\u00f3n\u201d, gracias a que durante un periodo, estuve relacionando a los abrumantes problemas, con el frio an\u00e1lisis del&nbsp; ajedrez. Entre ideas y divagues, logr\u00e9 percibir que aquello no era \u201csolo un pe\u00f3n\u201d, sino que era \u201cel pe\u00f3n para hacer jaque mate\u201d. Mi instinto lo anunciaba y mi alma ya olfateaba los laureles al final del tablero.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda pasado m\u00e1s de un a\u00f1o resistiendo en la constante lucha diaria por encontrar un refugio, un plato de comida y dos monedas que me puedan servir para el ma\u00f1ana. Mi coraz\u00f3n estaba ya muy cansado, lastimado y entristecido, aferr\u00e1ndose con sus \u00faltimas fuerzas a las migajas de esperanza en las que solo mi mente cre\u00eda. Aquel largo naufragio me hizo atravesar mares ennegrecidos, aguas que salpicaron oscuridad y mareas que absorbieron toda la luz alrededor. Era f\u00e1cil sentirse perdido, abandonado a la suerte y gracia del destino, siendo una v\u00edctima expectante del caos y su dolor. Por el horizonte, el Sol nunca aparec\u00eda, era como vivir en una noche eterna, teniendo que aceptar la convivencia con las sombras y lo desconocido. Podr\u00eda haberme ahogado esperando por algo que nunca iba a suceder, ning\u00fan rayo de luz caer\u00eda desde el cielo m\u00e1gicamente, nada ni nadie iba a salvarme, estaba solo y yo mismo era mi \u00fanica opci\u00f3n para franquear la derrota absoluta. Con un cuerpo ya sin fuerzas, y un esp\u00edritu muy debilitado, la \u00fanica herramienta personal que ten\u00eda a disposici\u00f3n, era mi creatividad, mi ingenio para ordenar y unir pensamientos y as\u00ed proyectar posibilidades. En el presente no quedaba nada, pero mirando hacia el futuro, todo era posible. Pensar como si fuera una partida de ajedrez, me permiti\u00f3 ser m\u00e1s anal\u00edtico que emocional; la tristeza, el victimismo y el sufrimiento por lo perdido, no ayudan a pensar con claridad, no son cuestiones estrat\u00e9gicas, sino todo lo contrario. Mi estado de abandono y resignaci\u00f3n era un auto boicot que no estaba reconociendo, no me daba cuenta, pero yo iba a ser el responsable de mi propio jaque mate.&nbsp;<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Todo pareci\u00f3 cambiar de repente, de un segundo al otro, aunque si bien era una idea que llevaba meses gest\u00e1ndose en mi cabeza, fue en el momento en que decid\u00ed no darle m\u00e1s importancia al sufrimiento que tanto me entristec\u00eda, que todo a mi alrededor se percibi\u00f3 como un nuevo mundo lleno de brillo, arte y amor.&nbsp; Hasta ese entonces, la mayor\u00eda de mis pensamientos eran absorbidos por el estr\u00e9s y la tristeza, lo \u00fanico en lo que pod\u00eda pensar era en lo mal y cansado que me sent\u00eda. Pero cuando el ajedrez se interpuso en mi camino, pude enfriar todas esas emociones y sentir a mi mente liberada. Logr\u00e9 encontrar la calma para meditar con mis reflexiones y regalarle a m\u00ed estresada cabeza, un momento de paz, equilibrio y claridad.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">El Pe\u00f3n siempre hab\u00eda estado ah\u00ed, pero solo cuando estuve tranquilo y en armon\u00eda, pude verlo esclarecidamente. As\u00ed, pude tambi\u00e9n entenderlo, proyectarlo y asimilarlo. La fuerza de un individuo se incrementa cuando tiene un prop\u00f3sito, y la esperanza, cuando hay fantas\u00eda. Por eso le di rienda suelta a mi imaginaci\u00f3n, sumergi\u00e9ndome en una realidad paralela, donde el mundo era ajedrez, y yo era ese Pe\u00f3n, agraciando al mismo, de una identidad bohemia y so\u00f1adora. El camino hasta el final del tablero, lo har\u00eda tener una metamorfosis y as\u00ed desvelar su m\u00e1ximo potencial, que no solo pondr\u00eda la partida a favor, sino que seguramente, le dar\u00eda fin a la misma con una \u00e9pica y memoriosa victoria.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Ese camino imaginario del Pe\u00f3n Bohemio hasta el final del tablero, fue un sol naciente, como aquel que tanto tiempo esper\u00e9 ver detr\u00e1s del oscuro horizonte y que nunca lleg\u00f3. Este nuevo sol, amanec\u00eda directamente desde mi coraz\u00f3n. Sent\u00ed el calor abrazar todo mi cuerpo, recomponiendo todas mis esperanzas e inflando mi pecho con vigor, la mirada se me inund\u00f3 de una inquebrantable determinaci\u00f3n y el esp\u00edritu qued\u00f3 colmado de fuerza y confianza. Hab\u00eda logrado salvarme de un abismo inventando alas para volar, hab\u00eda dejado de esperar un milagro, para salir en b\u00fasqueda de \u00e9l.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Mientras las fantas\u00edas perseveraban la felicidad y el optimismo, dedicaba a la raz\u00f3n el espacio adecuado para seguir asimilando el resto de las cuestiones. El hecho de percibirme como un pe\u00f3n de ajedrez, me ayud\u00f3 a reconocer que por dentro cargaba un enorme potencial que estaba destinado a manifestarse, y que solo era cuesti\u00f3n de avanzar para lograrlo. Pero a\u00fan me quedaba por identificar cu\u00e1l era el camino que deb\u00eda seguir en la realidad, qu\u00e9 es lo que representar\u00eda el final de un tablero, y a qu\u00e9 llamar\u00eda una metamorfosis en mi vida.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Por ese entonces me encontraba en Roma, una ciudad con la cual tengo un profundo lazo sentimental. Hacia lo que hab\u00eda hecho durante los \u00faltimos quince meses: supervivir a la pandemia, solo que para ese instante, lo hac\u00eda con una sonrisa en el rostro y el alma. Una de las actividades que sol\u00eda hacer casi todos los d\u00edas, y que es de mis favoritas, era salir a correr varios kil\u00f3metros. Para mi correr es sin\u00f3nimo de meditar, cuando corro, me concentro en la respiraci\u00f3n que entra y sale, y de esa manera, siento que le doy aire a mis pensamientos. Corro para pensar. Hay veces que son simples reflexiones y que en cinco kil\u00f3metros se resuelven, pero hay otras, que demandan m\u00e1s tiempo y por ende, una distancia mayor. Nunca voy a olvidar la tarde en que sal\u00ed a correr para pensar \u00fanicamente en el Pe\u00f3n Bohemio y su camino hasta el final del tablero, pues sin darme cuenta, termin\u00e9 corriendo una media marat\u00f3n entre los monumentos m\u00e1s emblem\u00e1ticos de Roma. Fue una especie de epifan\u00eda, un momento m\u00e1gico en el que todo el entorno surreal se ensimism\u00f3 en mi cabeza, y combinando una especie de alquimia, unific\u00f3 a la realidad con la fantas\u00eda.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Por aquel entonces, Roma estaba desierta, sus estrechas calles de adoquines estaban vac\u00edas y alrededor del Coliseo no hab\u00eda nadie. La pandemia hab\u00eda arrasado con el turismo y ante una cuarta oleada de contagios, nadie quer\u00eda estar fuera arriesg\u00e1ndose, ni a ser contagiado, ni tampoco a ser multado. El confinamiento segu\u00eda restringiendo la libertad de las personas, pero sin embargo, salir a correr estaba permitido, y por eso, yo atravesaba aquel entorno como lo hice en Venecia, sinti\u00e9ndome afortunado por tener una posibilidad \u00fanica, al coexistir y ser testigo de una realidad fant\u00e1stica.&nbsp; Esto \u00faltimo, me hizo pensar de que si yo imaginaba que todo se trataba de una partida de ajedrez, ten\u00eda que asumir que no era una partida de ajedrez normal, sino una at\u00edpica. Las reglas de juego no eran las convencionales, y por lo tanto, tampoco lo era el modo de pensar y accionar. Me cuestion\u00e9 entonces, si realmente a\u00fan exist\u00eda un tablero, o \u00e9ste hab\u00eda sido destruido junto al ajedrez que conoc\u00eda. Llegu\u00e9 r\u00e1pidamente a la conclusi\u00f3n de que pensar con normalidad y criterio no ayudaba a nada, porque el mundo era un libre albedrio y todo estaba desvirtuado hacia acontecimientos que carec\u00edan de racionalidad \u00a1Roma me lo estaba evidenciando!<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Mientras corr\u00eda intentaba encontrar una nueva perspectiva al asunto general, una que no siguiese los par\u00e1metros normales, sino que justamente, surgiera de aquella desconstrucci\u00f3n del mundo que hab\u00eda generado la pandemia. El planeta parec\u00eda ser de repente un lugar fant\u00e1stico, y por eso, pensar en elementos fant\u00e1sticos, era el modo correcto de sobreponerse al desaf\u00edo. Con esa premisa, el resto de la cadena de pensamientos que completaron los veinti\u00fan kil\u00f3metros, derivaron en la concretizaci\u00f3n del Pe\u00f3n Bohemio como proyecto de vida, un antes y un despu\u00e9s.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Al concluir aquel m\u00edtico recorrido por la ciudad eterna, ten\u00eda todo claro en mi cabeza: ya no exist\u00eda ning\u00fan tablero, ni por lo tanto, tampoco un fin del mismo. Que un pe\u00f3n deb\u00eda avanzar solo seis casilleros para transformarse, pertenec\u00eda a las reglas que hab\u00edan sido desvirtuadas. Sin embargo, todo lo que cambi\u00f3 fue por fuera, pues lo interno, es inamovible. Por eso mismo, a pesar de no tener un camino claro por delante, la naturaleza e instinto del pe\u00f3n por avanzar no hab\u00eda sido quebrantada, su destino era irrevocable.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Po\u00e9ticamente, imagine que si no hab\u00eda un tablero para encontrar un fin, aquel pe\u00f3n, deb\u00eda simplemente avanzar hasta encontrar otro fin. En un mundo de fantas\u00edas, un posible fin, ser\u00eda el fin del mundo.&nbsp;<em>\u201cUn pe\u00f3n que avanza fuera del tablero hasta el fin del mundo\u201d,<\/em>&nbsp;la idea no era tan solo una idea, sino que era una especie de portal, una invitaci\u00f3n a una aventura que cambiar\u00eda el resto de mi vida. No dej\u00e9 de imaginar c\u00f3mo ser\u00eda aquel camino, cre\u00e9 sin querer un mundo m\u00e1gico de ajedrez, donde los personajes eran piezas y sus voces narraban una epopeya que tergiversaba fantasiosamente todo lo que a m\u00ed me hab\u00eda sucedido en la realidad. En ese instante, en que todo un infinito se proyect\u00f3 en mi imaginaci\u00f3n, se encendi\u00f3 un fuego en el interior de mi alma que adem\u00e1s de sanar todos mis dolores, le dio sentido y valor a cada una de las cicatrices.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Desde ni\u00f1o mi mayor sue\u00f1o siempre fue ser escritor, y si bien he derramado ya mucha tinta, la realizaci\u00f3n de un libro no deja de ser el deseo en cada estrella fugaz. Pero no un libro cualquiera, de esos se pueden escribir muchos y f\u00e1cilmente, sino un libro sensibilizador, uno que logre trascender por si solo en la vida de las personas al removerles positivamente algo dentro de sus corazones.&nbsp; Una ense\u00f1anza, una motivaci\u00f3n, una sonrisa, cualquier cosa que les regale luz. Porque si algo aprend\u00ed en los \u00faltimos a\u00f1os, es que m\u00e1s importante que el oficio, es la vocaci\u00f3n. Desde ese punto de vista, no se trata solo de escribir, sino&nbsp;<em>por y para qu\u00e9<\/em>. Le\u00ed una vez a los 20 a\u00f1os una frase de Walt Disney que dec\u00eda:&nbsp;<em>\u201cde nada sirve ser luz, si no vas a iluminar el camino de alguien\u201d,&nbsp;<\/em>desde ese momento entend\u00ed bien cu\u00e1l era mi sentido de escribir. El aporte que yo pueda regalar a trav\u00e9s de mis palabras escritas, es el verdadero motivo por el que escribo.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">El Pe\u00f3n Bohemio ardi\u00f3 como mil soles, expandi\u00f3 a la infinidad los horizontes de mi imaginaci\u00f3n y llen\u00f3 de brillo todos los rincones de mi existencia. Instintivamente lo percib\u00ed como algo colosal, demasiado profundo y por lo tanto, lleno de enigmas. De hecho, su gestaci\u00f3n no hab\u00eda sido de un d\u00eda para el otro, sino que estuvo rondando m\u00e1s de un a\u00f1o por mi cabeza hasta finalmente concebirse en una idea clara y concreta. Conservo a\u00fan aquel primer boceto en el que dibuj\u00e9 a un pe\u00f3n de ajedrez, con una boina negra en la cabeza y cargando sobre su hombro, un palo con un saco. Me sent\u00ed un alquimista. Aquello era la llave, tan solo el comienzo, pues aquel pe\u00f3n, estaba reci\u00e9n dando sus primeros pasos, aquel camino hasta el fin del mundo, era a\u00fan un misterio por vivir. Los mil soles ardiendo en mi alma por el Pe\u00f3n, era el primero de los enigmas a resolver:&nbsp;<em>\u00bfQu\u00e9 hacer con tanta fuerza, confianza y motivaci\u00f3n?<br><br><\/em><\/p><p style=\"text-align: justify;\"><em><\/em>Siguiendo el sentimiento de que todo aquello era una quijotizaci\u00f3n de mi vida, haciendo de mi batalla personal contra el coronavirus, una partida de ajedrez m\u00e1gico,&nbsp; comprend\u00ed que el resto de mis decisiones estar\u00edan condicionadas al proceso creativo del Pe\u00f3n Bohemio y su camino al fin del mundo. \u00bfC\u00f3mo era ese camino? \u00bfQu\u00e9 cosas encontrar\u00eda? \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan los personajes que conocer\u00eda? \u00bfQu\u00e9 aprender\u00eda? \u00bfC\u00f3mo son las cosas afuera del tablero\u2026? La sensaci\u00f3n que ten\u00eda era como la de asomarse por una ventana y ver un nuevo universo, desconocido por completo, pero con una luminosidad tan fuerte y clara, que permit\u00eda ver sus horizontes, que no parec\u00edan tan lejanos, no al menos, mientras se los persiga, pues estaban destinados a expandirse hasta el infinito.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Era evidente que yo mismo deb\u00eda hacer el camino del Pe\u00f3n, que al igual que \u00e9l, yo tambi\u00e9n deb\u00eda avanzar hasta el fin del mundo. Un viaje en el que solo importar\u00eda el siguiente paso, manteniendo la mirada en todo momento firme y al frente, con la determinaci\u00f3n inquebrantable de que al final, habr\u00e1 victoria, paz y trascendencia. No iba a ser f\u00e1cil, pero consagrar\u00eda el resto de mis d\u00edas.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Mi esp\u00edritu bohemio se hizo cargo de dibujar el mapa y dictar las indicaciones, de una manera tan rom\u00e1ntica y art\u00edstica, que hizo parecer lo imposible, en algo f\u00e1cil y sencillo. Era abril del 2021 y llevaba ya quince meses de supervivencia ante la pandemia, y si bien en ese momento un gran amigo me estaba hospedando en Roma, yo estaba sin dinero y sin muchas oportunidades. El panorama global manten\u00eda su tendencia de ser cada vez peor, las vacunas a\u00fan no hab\u00edan siquiera llegado y yo me sent\u00eda cada vez m\u00e1s ahorcado. Pero la idea de viajar lo cambi\u00f3 todo, porque entre mis escasas pertenencias, ten\u00eda una bicicleta, un poco peque\u00f1a y no muy buena, pero sus ruedas giraban y avanzaban. Si lograba montarle unas alforjas, una tienda de campa\u00f1a, y alguna que otra cosa m\u00e1s, estar\u00eda logrando resolver uno de los mayores problemas: d\u00f3nde vivir. Seguir esperando a que las cosas mejorasen y pudiese volver a conseguir un trabajo, era permanecer dentro del tablero de un ajedrez destruido. La idea era salir de aquella realidad y aventurarse por fuera, recuperando como primera cosa la libertad que se me hab\u00eda sido despojada. Libertad que signific\u00f3 cambiar absolutamente mi posici\u00f3n, pues tan solo con ese movimiento, logr\u00e9 hacerle&nbsp;<em>jaque<\/em>&nbsp;al tiempo, quit\u00e1ndome de encima su peso para ponerlo a mi favor. Ya no era solo un rey y un pe\u00f3n, ahora hab\u00eda dos torres custodiando la retaguardia, dos torres tit\u00e1nicas llamadas&nbsp;<em>Tiempo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Libertad<\/em>.&nbsp;<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Mi esp\u00edritu de lucha rebalsaba confianza, coraje y determinaci\u00f3n. Yo sent\u00eda que durante toda mi vida y mis viajes, me estuve preparando para ese momento, y lejos de tener miedo o dudas, presum\u00eda de un enorme entusiasmo. Mi ni\u00f1o interior estaba tomando las riendas de aquella aventura destinada a la fantas\u00eda, su inocencia y capacidad de asombro, har\u00edan que todos los desaf\u00edos fuesen emocionantes y admirables. No ve\u00eda la hora de cruzar aquel umbral, as\u00ed empaparme del brillo y magia que hay del otro lado, salir del tablero, emprender un viaje.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">En Europa, durante siglos se traz\u00f3 una enorme red de caminos que van hacia todas las direcciones, aunque la mayor\u00eda, \u201cconducen a Roma\u201d. Eso se debe por un lado al Imperio Romano, quien construy\u00f3 los primeros senderos a lo largo de todo su territorio con fines log\u00edsticos y comerciales, y luego al Vaticano, por ser una gran meca de peregrinaci\u00f3n para cristianos y sacerdotes en la Edad Media. Pero aquellos que no conduc\u00edan a Roma, eran los que llamaban mi inter\u00e9s, ya que justamente, yo me encontraba all\u00ed. Si estuviera en Argentina, seguramente viajar\u00eda a Tierra del Fuego, \u201cel fin del mundo\u201d, pero al encontrarme del otro lado del mapa, deb\u00eda buscar \u201cotro fin del mundo\u201d. Me result\u00f3 algo loco de pensar, pero en facto no solo existe, sino que tambi\u00e9n hay una milenaria ruta trazada hacia ese punto del mapa. Finisterra es el cabo m\u00e1s occidental al noroeste de Espa\u00f1a, son costas de acantilados rocosos donde las aguas agitadas del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico marcaron durante toda una era, el fin de un mundo conocido. Nada ni nadie hab\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de los atardeceres, las Am\u00e9ricas eran el lecho durmiente del Sol, el hombre a\u00fan no lograba perseguirlo y solo pod\u00eda despedirlo desde el punto m\u00e1s occidental de su mundo. Los celtas fueron los primeros en peregrinar hasta all\u00ed, construyendo con piedras las primeras rutas de peregrinaci\u00f3n hacia Finisterra varios siglos antes de Cristo.&nbsp;<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Desde Roma, la distancia aproximada hasta aquel antiguo fin del mundo, es algo as\u00ed como 3.500 kil\u00f3metros, y la ruta comprende la uni\u00f3n de varios caminos medievales, tales como la V\u00eda Francigena en Italia, la V\u00eda Domizia en Francia, y luego el m\u00edtico Camino de Santiago en Espa\u00f1a. No solo es un recorrido extenso, sino tambi\u00e9n un constante subir y bajar, ya que entre todas las monta\u00f1as de por medio, est\u00e1n los Alpes y los Pirineos. Para tal traves\u00eda, mi bicicleta resultaba otro desaf\u00edo, pues no era la mejor ni la m\u00e1s recomendable, pero a m\u00ed me bastaban que sus ruedas girasen y avanzasen. Mientras m\u00e1s le\u00eda sobre los caminos, m\u00e1s convencido me sent\u00eda ante la idea de aventurarme en ellos, ya que el trasfondo hist\u00f3rico, era de una riqueza cultural invaluable. Era un recorrido lleno de ciudades, pueblos, castillos, monumentos y vestigios de antiguas civilizaciones, y en cada uno de esos lugares, un sinf\u00edn de historias por conocer, muchas que se pod\u00edan leer por Internet, y otras, que se deb\u00edan descubrir. La emoci\u00f3n al so\u00f1arlo, era el combustible de mi convicci\u00f3n.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Con la ayuda de algunos valiosos amigos, logr\u00e9 equipar mi bicicleta e imprimir mil adhesivos con la imagen del Pe\u00f3n Bohemio. Aquellas calcoman\u00edas, ser\u00edan mi moneda de canje durante el camino, pues al no tener dinero y especulando que el viaje durar\u00eda m\u00e1s de tres meses, necesitaba resolver de qu\u00e9 manera conseguir\u00eda la comida cada d\u00eda. Ya en Roma, antes de comenzar el viaje y regalar los primeros stickers, me bast\u00f3 para reconocer el enorme nivel de empat\u00eda que despertaba en la gente la historia y figura del Pe\u00f3n. Resulta f\u00e1cil asimilarse al mismo, sobre todo quien es humilde, sencillo y so\u00f1ador. Y si bien una imagen dice m\u00e1s que mil palabras, much\u00edsimas personas me manifestaron su apoyo y alegr\u00eda al saber que planeaba escribir no mil, sino miles y miles, ya que el inminente viaje, ser\u00eda para escribir el libro. El Pe\u00f3n Bohemio se convirti\u00f3 entonces en el sue\u00f1o de muchos, y lejos de pertenecerme, comenz\u00f3 a ser una fantas\u00eda compartida. Las personas deseaban que pudiese lograr el viaje para luego conocer la historia completa, que el libro del Pe\u00f3n Bohemio pudiese ser escrito y que su camino sea compartido abiertamente con todo el mundo. Por eso me deseaban con la m\u00e1s profunda sinceridad, la mejor de las suertes, y si pod\u00edan ayudarme en algo, lo hac\u00edan sin dudarlo. As\u00ed fue como sin tener presupuesto, el Pe\u00f3n logr\u00f3 equipar mi bicicleta y garantizarme de que no pasar\u00eda hambre durante el camino, una de sus primeras paradojas, ya que de la nada, lo consigui\u00f3 todo. Eso me insinuaba la necesidad de comenzar a fluir a trav\u00e9s de conceptos hol\u00edsticos y espirituales para interpretarlo, pues era evidente que me estaba sumergiendo en una narrativa sumamente profunda y emocional, que ya formaba parte de varias personas.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">El viaje que me propon\u00eda a realizar era un verdadero desaf\u00edo, muchos me aconsejaban no tom\u00e1rmelo muy a la ligera y me recomendaban algunas opciones para que sea m\u00e1s f\u00e1cil, como por ejemplo hacer algunos tramos en tren o el de mantenerme siempre cerca de la costa mediterr\u00e1nea para evitar las grandes alturas de los Alpes. Debo reconocer que la gente no dudaba de m\u00ed, sino m\u00e1s bien de la bicicleta, no transmit\u00eda ning\u00fan tipo de confianza y parec\u00eda que iba a romperme las piernas antes de lo que esperaba, sobre todo si osaba enfrentar a las grandes monta\u00f1as. Sin embargo, yo repet\u00eda que mientras las ruedas avancen, y por ende yo tambi\u00e9n, ya era suficiente para creer. Que si un esfuerzo de m\u00e1s o si uno de menos por all\u00e1, no me importaba, yo seguir\u00eda los caminos con trasfondo hist\u00f3rico y tambi\u00e9n aquellos que requer\u00edan mayor esfuerzo. El viaje en s\u00ed no era tan solo un proceso creativo, sino tambi\u00e9n una prueba de vida, un fortalecimiento para mi alma, por eso no deseaba m\u00e1s que connotarlo de experiencias y momentos memorables, para que adem\u00e1s del crecimiento de nuevas ramas, sea tambi\u00e9n el afianzamiento de mis ra\u00edces.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">La b\u00fasqueda espiritual en mi rumbo fue marcada por Santiago de Compostela, que se encuentra cien kil\u00f3metros antes de llegar finalmente a Finisterra. Hacer el camino de Santiago fue por muchos a\u00f1os un gran sue\u00f1o por cumplir, y hacerlo desde Roma, significaba redoblar la apuesta de cualquiera de mis <br>fantas\u00edas al respecto. Fue entonces que sin querer, antes de emprender el viaje fui bautizado como&nbsp;<em>peregrino de Compostela<\/em>. Se me entreg\u00f3 una credencial escrita en lat\u00edn y gracias a ella, fui llamado a transitar aquel camino de una manera muy especial y sensible, llena de amor, gratitud y felicidad. No era un viaje de turismo, era un peregrinaje.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Eleg\u00ed el 25 de Mayo como fecha para partir, por ser un d\u00eda de car\u00e1cter revolucionario. Aquella ma\u00f1ana fui a la Plaza San pedro en el Vaticano con mi bicicleta cargada de cosas. Era el Km 0. Quedaban a\u00fan mil por recorrer hasta los Alpes, luego otros mil y pico atravesando Francia hasta los Pirineos, y luego, los \u00faltimos mil para llegar a lo m\u00e1s occidente del norte de Espa\u00f1a. Ten\u00eda solo 10 euros en el bolsillo y me restaban 800 peones (adhesivos), ya que 200 se quedaban en Roma. No sent\u00eda nervios, sino todo lo contrario, estaba absolutamente esperanzado. Al fin y al cabo, marchar significaba alejarse de un entorno hostil, donde no hab\u00eda apegos ni oportunidades. Desde alg\u00fan punto de vista, el viaje resultaba consecuente de las nuevas reglas de juego, pues estaba utilizando la crisis a mi favor. El tiempo de repente me sobraba, y tambi\u00e9n era libre para viajar con mi bicicleta. Avanzar resultar\u00eda f\u00e1cil y elocuente. Solo tuve que dar el primer paso, o mejor dicho, la primera pedaleada.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">La historia de aquel viaje la relato en otro libro titulado&nbsp;<em>\u201cAlea Iacta Est\u201d<\/em>, ya que \u201c<em>El<\/em>&nbsp;<em>Pe\u00f3n Bohemio\u201d&nbsp;<\/em>es de g\u00e9nero fant\u00e1stico, y por lo tanto, otro estilo de camino. Ambos libros se complementan, por ser la misma historia contada de dos maneras diferentes. Aquello que sucedi\u00f3 en la realidad, fue condicionado hacia lo m\u00e1s fant\u00e1stico y extraordinario posible, y quiz\u00e1s por eso, termin\u00f3 pareciendo otra ficci\u00f3n digna de ser escrita. Aquel camino, de miles de kil\u00f3metros, finalmente lo logr\u00e9 luego de cinco meses y un sinf\u00edn de experiencias de todo tipo&#8230; Pude atravesar Italia a lo largo de la V\u00eda Francigena hasta los Alpes con mi bicicleta, y no solo logr\u00e9 cruzarlos, sino que lo hice dos veces, por haberme desviado antes hacia el pueblo de mis bisabuelos, con el prop\u00f3sito y deseo de reconstruir mi pasado familiar. Luego, cruzando Francia las cosas iban bien hasta Avignon, donde lo inesperado sucedi\u00f3 y me robaron la bicicleta. Lo que parec\u00eda el fin, signific\u00f3 lo mejor que me pudo haber pasado, ya que fue experimentar una metamorfosis y continuar el camino como un aut\u00e9ntico peregrino: caminando. As\u00ed decid\u00ed hacer los \u00faltimos mil kil\u00f3metros hasta Finisterra, iniciando el camino de Santiago a pie y con casi nada en la mochila. En ese momento, al ver la imagen del Pe\u00f3n Bohemio, me re\u00ed de m\u00ed mismo, pues parec\u00eda haber anticipado mi propio destino sin darme cuenta. Contaba de repente con tan solo la ayuda de una rama a modo de bast\u00f3n, y pod\u00eda cargar tan solo unas pocas pertenencias en mi peque\u00f1a mochila, muchas de ellas, como la cacerola y la bolsa de dormir, colgando de cuerdas e hilos. Al no tener m\u00e1s mi tienda de campa\u00f1a, por las noches dorm\u00eda en los p\u00f3rticos de las iglesias&nbsp; o en las paradas de autob\u00fas. Los adhesivos se me hab\u00edan acabado hace ya rato, y en medio del viaje era m\u00e1s pobre que nunca, resultaba imposible imprimir nuevos adhesivos para seguir intercambi\u00e1ndolos por frutas o alguna que otra moneda. La gente solo me ayudaba cuando o\u00eda mi historia, que cada vez era naturalmente m\u00e1s y m\u00e1s emocionante. Gracias a que hab\u00eda sido tan fiel a la autenticidad de la misma, era f\u00e1cil de percibir el valor que atesora su narrativa. En el camino de Santiago, cada d\u00eda conoc\u00eda nuevos peregrinos, y al compartir con muchos de ellos varias horas caminando, la historia del Pe\u00f3n se introduc\u00eda con alegr\u00eda y generaba bellas y extensas conversaciones que alimentaban su construcci\u00f3n. Las preguntas o cr\u00edticas que me sol\u00edan hacer, me invitaban a nuevas reflexiones o puntos de vista que se transformaban en buenas ideas. Fue sin dudas la parte m\u00e1s importante y trascendente del viaje, cuando menos ten\u00eda y m\u00e1s lleno me sent\u00eda. Era el punto en que toda aquella experiencia comenzaba a dar sus ense\u00f1anzas m\u00e1s enriquecedoras al alma, revelando mucho de los misterios de tal experiencia. Por eso, a pesar de que me encontraba en el \u00faltimo tramo del viaje, con el cansancio de varios meses peregrinando y exigi\u00e9ndome un enorme esfuerzo f\u00edsico diario, es cuando m\u00e1s fuerte me sent\u00eda. As\u00ed, con una distinguida determinaci\u00f3n, llegu\u00e9 sin detenerme hasta Santiago de Compostela, justo en el d\u00eda de mi cumplea\u00f1os. Luego, finalmente culmin\u00e9 mi camino hasta Finisterra, el antiguo fin del mundo. Al llegar all\u00ed, mont\u00e9 una nueva tienda de campa\u00f1a en una de sus costas ba\u00f1adas por el Atl\u00e1ntico y observ\u00e9 al Sol tramontar. Las aguas del mismo oc\u00e9ano que siempre hab\u00eda visto te\u00f1irse con los colores del amanecer, eran por primera vez encendidas por los \u00faltimos rayos del atardecer. Fue un momento consagratorio, y por eso decid\u00ed permanecer durante un mes acampando en aquella playa, para que cada atardecer se convirtiese en un nuevo espacio de meditaci\u00f3n. Ten\u00eda mucha informaci\u00f3n para procesar, mucho en lo que pensar y tambi\u00e9n, una gran necesidad de silencio y soledad. Aquellos atardeceres en el fin del mundo, cincelaron los detalles m\u00e1s sensibles y profundos del Pe\u00f3n Bohemio, pues medraron su esencia con magia y lo llevaron junto al Sol m\u00e1s all\u00e1 del horizonte. El camino y su providencia, hizo que pueda vivenciar mucho m\u00e1s de lo que me podr\u00eda haber imaginado en un comienzo, todo parec\u00eda haber sucedido de la mejor manera posible. Mi mente estaba llena de informaci\u00f3n, ideas, recuerdos y personas; entre todo eso, se encontraba hilada la fant\u00e1stica historia del Pe\u00f3n Bohemio. Haber llegado hasta Finisterra, fue un triunfo, pero lo fue a\u00fan m\u00e1s haber tenido con \u00e9xito aquel proceso creativo para imaginar qu\u00e9 se encontrar\u00eda el Pe\u00f3n fuera del tablero, c\u00f3mo ser\u00eda su camino y a qui\u00e9nes se encontrar\u00eda. En mi cabeza, la mayor parte del libro ya estaba narrado, ya conoc\u00eda las aventuras, di\u00e1logos y personajes del mismo. La emoci\u00f3n por haber creado algo tan grande y potente, cuando ten\u00eda tan poco, me rebals\u00f3 de felicidad y orgullo la vida. Fue sentir que con aquel viaje, hab\u00eda hecho jaque mate.<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">En el camino de regreso a Roma consideraba que ya hab\u00eda tenido suficiente experiencia vivida y opt\u00e9 por viajar a dedo y en autobuses. Al llegar nuevamente a la ciudad eterna, lo primero que hice fue dirigirme al Vaticano, para concluir un c\u00edrculo y encontrarme con un nuevo espacio de reflexi\u00f3n. Era ya el mes de Diciembre, hacia frio y volviendo a recordar que eran tiempos de pandemia, parec\u00eda ser que pronto habr\u00eda un nuevo confinamiento. Adem\u00e1s, el tenebroso negocio de las vacunas ya estaba creando un gran caos social y avasallando a las personas. Analizando superficialmente mi situaci\u00f3n, parec\u00eda estar peor que antes de haberme ido, con el invierno en la puerta, sin dinero, y con el cuerpo muy cansado, volviendo a ser la mayor amenaza, seguir adelante. Estaba de regreso en el tablero. Ya no hab\u00eda camino ni tampoco peregrinos, siquiera mi bici, volv\u00eda a estar solo y por mi cuenta. Todo parec\u00eda volver a donde se hab\u00eda quedado, como si de nada hubiera servido aquel viaje. Pero en aquel momento, cuando parezco haber vuelto de mi odisea desnudo y pobre, es que metaf\u00f3ricamente, abro la palma de mi mano para ense\u00f1ar una semilla que traje de aquel camino. Esa semilla representa para m\u00ed una riqueza invaluable, pues una vez que sea plantada y crezca hasta su madurez, sus frutos alimentaran con fantas\u00eda los sue\u00f1os de muchas personas. Ese es el placer de mi coraz\u00f3n, y sentir al mismo feliz, es lo que me hace rico.&nbsp;<br><br><\/p><p style=\"text-align: justify;\">Desde aquel camino al fin del mundo, tengo en mi vida un nuevo sentido. El Pe\u00f3n Bohemio y su historia, engloba un conjunto de ense\u00f1anzas, valores y emociones, que me hace considerarlo algo sumamente valioso y sensible. El desarrollo de su universo, como era contemplado desde un inicio, nunca dej\u00f3 de expandirse, y siendo el arte su mejor canal de expresi\u00f3n, se llen\u00f3 de colores y formas de todo tipo. Cada vez m\u00e1s personas fueron llegando a \u00e9l, y as\u00ed su crecimiento se vio enriquecido de muchas sonrisas y miradas risue\u00f1as. La fantas\u00eda general uni\u00f3 historias individuales, y en un colectivo imaginario, todos nos encontramos en la misma asimilaci\u00f3n, pues cada quien, en su propio tablero, tiene un Pe\u00f3n Bohemio defendiendo la esperanza. Basta solo tener y creer en un sue\u00f1o o una meta, para que un nuevo camino se proyecte hacia adelante en la vida. Transitar aquel sendero, hasta llegar a su fin, requerir\u00e1 esencialmente de fuerza, confianza y determinaci\u00f3n, y cuanto mayor sea el esfuerzo, m\u00e1s trascendente ser\u00e1 aquella metamorfosis al final del tablero. Una transformaci\u00f3n que simboliza el enaltecimiento del alma por haber cumplido su deseo, como si al fin y al cabo, de eso se tratase: avanzar para ser feliz, para creer en un prop\u00f3sito y darle sentido a cada paso. Ser consciente del rumbo del destino, para no solo condicionarlo, sino para que sea parte de la estrategia. Con esto me refiero a que solo echando la suerte, se crean las posibilidades, solo intentando, se puede ganar. El Pe\u00f3n dir\u00eda:&nbsp;<em>\u201cNunca, hay que darse por vencido, y siempre, hay que seguir adelante\u201d.&nbsp;<\/em>Es entonces, que su historia con la m\u00eda, sirven de ejemplo y testimonio para inspirar y fortalecer a todos aquellos peones que a\u00fan permanecen inm\u00f3viles en sus tableros, regal\u00e1ndole a cada uno de ellos, el arma m\u00e1s poderosa de todas: la fe de creer en uno mismo. Fe que mueve y cruza monta\u00f1as, y que tambi\u00e9n, es capaz de gestar un milagro. Luego, solo es cuesti\u00f3n de avanzar.&nbsp;<\/p><p class=\"has-text-align-right\" style=\"text-align: justify;\"><br><\/p><\/span><p class=\"has-text-align-right\" style=\"text-align: justify;\"><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: large; text-align: justify;\">Nicol\u00e1s Simone<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">@peonbohemio<\/p>\n\n\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","footnotes":""},"class_list":["post-46","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/46","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/46\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83,"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/46\/revisions\/83"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/soyharmonico.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}